Oporto y su río de oro
Pasear por las calles de Oporto es viajar al tiempo en que tus padres eran unos melenudos y se movían en Seiscientos.
Es sábado, y sigue lloviendo en la aldea. Decidimos probar suerte en Oporto, en la vecina Portugal. Salimos pronto y recorremos despacio los cientos de curvas que nos sacan de estos montes donde vivimos. Dejamos atrás Vilanova de Cerveira, Viana do Castelo… y llegamos a esta gran ciudad, llena de contrastes. Oporto te puede enseñar su cara más moderna y contemporánea con festivales de verano, escuelas de arte, boutiques con lo último en tendencias… pero también te puede transportar al pasado más cercano. En esta ciudad puedes sentir que has viajado al tiempo en que tus padres eran unos jóvenes melenudos que se movían en un Seiscientos.
Las calles cercanas al río están repletas de carteles que llaman la atención. En una tienda venden acordeones de italianos de importación, en otra zapatillas de estar por casa, ropa usada… los escaparates, las fachadas llenas de azulejos de colores, la cara del dependiente, la suciedad en el cristal, todo es un espectáculo y una explosión de autenticidad, tanto que cuando ves una tienda moderna con jóvenes fabricados en serie y uniformados te preguntas qué habremos hecho mal los seres humanos para acabar comprando todos salsa de tomate, pan y gel de baño en el Mercadona.
Río Duero que llega al mar en esta ciudad después de un largo viaje peninsular. Río Duero, dorado al llegar a Portugal y llamado aquí Douro. Río que da vida y que nos invita a comer junto a él en un pequeño restaurante donde presumen de hacer el mejor pulpo al horno. Río Douro, pues, que nos regala, por fin, una tarde de sol para recorrerlo observando las gaviotas, los barcos que lo recorren, las bodegas al otro lado, las parejas que se abrazan…
Volvemos a casa con la sensación de haber viajado, aunque solo haya sido por unas horas, porque hemos viajado en el tiempo.
Tajine para soñar
Llevamos demasiados días encerrados en casa, tantos que ya no sabemos si viajar es una realidad o un sueño.
Hace frío, llueve, humedad. No apetece demasiado o nada salir a la calle. Es un placer quedarse en casa con las chimeneas encendidas, acunar al bebé, preparar futuros proyectos y cocinar. A veces, a través de la gastronomía, igual que de la música, viajamos a lugares visitados o a destinos soñados. En el caso del plato de hoy, el viaje es a Marruecos, un país que conocemos bastante bien porque hemos pasado allí unas cuantas aventuras y lo hemos recorrido de arriba a abajo. El tajine, las tres veces que he estado en este país, ha sido absoluto protagonista de mis comidas. Así que me he hecho con varios ejemplares para poder seguir disfrutando con los sabores marroquíes en casa.
Transportar a casa la calidad de unos spaghettis italianos es difícil, imitar las salsas alemanas una misión imposible, pero por suerte, el tajine, por difícil que parezca es fácil, muy fácil de preparar. Necesitamos básicamente tres elementos que darán al plato un sabor inigualable. El primero es el tajine, que podemos pensar que es un plato típico, pero es más bien un recipiente que utilizan en Marruecos para preparar la mayoría de sus platos. No compréis imitaciones del carrefour ni Ikea, no es lo mismo y os cobrarán 10 veces más el valor que tiene. Tiene que ser de barro, y en Marruecos se puede conseguir por menos de 10 euros (negociando, claro). El segundo elemento importante es el fuego, debe ser de leña o carbón. Olvidad inventos modernos para vitrocerámicas. Es como hacer una pizza Tarradellas en el microondas y pensar que estás cenando un plato italiano. Lo tercero y absolutamente fundamental son las especias. En nuestro caso, utilizamos 44 especias que compramos en Merzouga en uno de nuestros viajes. En cualquier mercado de Marruecos podéis encontrar especies para tajine, y alguna marca española comercializa frasquitos con una mezcla que imita bastante bien la esencia, pero nunca es lo mismo.
A partir de estos elementos básicos, la imaginación juega un papel importante. Todo, o casi todo sirve como ingrediente para el tajine: cualquier verdura, hortaliza, carne, pescado… hay que probar, atreverse, y descubrir que a veces, sabores y texturas que no nos entusiasman, pasadas por el fuego lento del tajine nos pueden chiflar.
La receta que os enseño hoy es una muy básica, tanto que creo que con las fotos podéis entender paso a paso como se prepara. Una vez está todo en el recipiente con sal y las 44 especias, lo dejamos a fuego lento con las brasitas durante casi dos horas, y el sabor….hmmmm…. el sabor!
Miradas de Caracol en televisión!
Si algún día teníamos que dar una buena noticia, sin duda, era esta. La XTVL acaba de comprar los primeros 13 capítulos de “Mirades de Cargol”, nuestro programa televisivo de viajes.
Han pasado ya dos años desde que empezamos a grabar durante nuestros viajes, soñando con que algún día llegaran a vuestras pantallas con el estilo particular de Miradas de Caracol. Hace unos meses empezamos a negociar con la XTVL para que este sueño se hiciera realidad y por fin tenemos fecha! Este jueves, 21 de enero, se estrenará el primero de 13 capítulos de 7 minutos de duración en el que os mostraremos algunos rincones del planeta con un estilo personal, con textos de Raquel, imágenes de Alvaro, y música de artistas a los que admiramos como Ainara leGardon, Peter Broderick, Javier Díez-Ena… que nos han cedido sus obras e incluso han compuesto piezas para alguno de los capítulos. El programa, en Catalunya, se llamará Mirades de Cargol.
Esperamos poder compartir con vosotros el trailer y algunos de los capítulos en cuanto la cadena de televisión los emita y publique, sobre todo para los que no estáis en Catalunya y no vais a poder disfrutar del proyecto al que hemos dedicado todo nuestro amor durante los últimos meses… y del que hemos tenido que guardar el secreto a pesar de la ilusión que teníamos por compartirlo con vosotros.
Frío polar
Faltan 3 días para salir de viaje en alguna dirección, pero no sabemos cual…
Sr. Caracol
No hace falta que os diga que hace casi dos meses que no para de llover. No es aquello de “para mañana, sol en toda la península y lluvias en Galicia y el Cantábrico”. No, ahora es “frío polar en toda la península”. Mis vecinos de la aldea dicen que es normal, que este es un invierno como los de antes. Eso significa que no apetece demasiado salir a viajar con la auto, sacar a pasear a Coque mientras caen chuzos del cielo y tener al bebé metido en cuatro metros cuadrados todo el día. Estamos esperando que salga el sol de nuevo, que nos de una tregua para hacer un viajecito de quince días y poderlo compartir, como siempre, con nuestros amigos.

Hemos ganado el concurso En Construcción de TVE
Esta semana nos ha llegado una buena noticia desde TVE. Hemos ganado el concurso del programa En Construcción de la 2.
Sr. Caracol
La pieza ganadora ha sido “Grècia és meravellòs, veritat?” un experimento audiovisual que hicimos Raquel y yo en Grecia durante nuestro viaje en 2007. Allí, recibimos un mail de nuestro amigo Pepo que acababa preguntando si Grecia era maravilloso, y pensé que no era tanto como nos lo venden en las guías y las revistas de viajes. Decidimos darle una respuesta en formato audiovisual, así que improvisamos en este hotel abandonado en la costa del Cabo Sounio.
Grabamos por la mañana, montamos al mediodía, locutamos por la tarde e hicimos la pospo por la noche. Todo en una jornada. La música es de nuestra amiga Ainara leGardon y los textos son fragmentos de lo que Raquel había ido escribiendo en el blog www.miradasdecaracol.com durante ese viaje…
Ahora el corto se va a proyectar en el Teatro Arriaga de Bilbao el día 25 a las 22:30 en el marco del Zinebi y también en el Centro Cultural de Villamonte (Getxo) el día 23 a las 19:30.
Experimental*Grècia és meravellòs, veritat? from alvarodzero on Vimeo.
Catedrales junto al mar que no vimos la otra vez
El destino quiere traernos hasta aquí, hasta la Playa de las Catedrales de Lugo, sin haberlo decidido, al igual que hace tres años, pero ahora somos libres.
Sr. Caracol
Se acerca el frío, ha empezado el otoño, los cambios horarios nos quitan horas de luz… cogemos la autocaravana y nos lanzamos a la carretera dirección el norte de Galicia, nuestra gran desconocida. Llegamos a Alfoz, pequeña población de interior y pasamos la noche en el castillo del Castro do Ouro. Allí, totalmente solos, y acompañados como tantas otras veces por los difuntos de un cementerio cercano, oímos correr el viento entre los árboles y las piedras de este bello lugar que antaño fue una población castreña.


Coque y yo salimos a pasear por los alrededores del castillo y la iglesia. Las vistas desde aquí son especiales, y el tipo de luz me avisa de que el invierno está llegando. El can descubre un auténtico Mesón medieval, así que me tomo la libertad de prepararle un festín de “trozos de carne en salsa”, que le encantan!
Levantamos el campamento y tomamos una pequeña carretera que une Alfoz con Foz, preciosa y llena de rincones para fotografiar y perderse. Al llegar a la costa, Raquel y yo nos damos cuenta que aquí ya hemos estado. Sí, la primera vez que vine a Galicia a visitarla, cuando lo nuestro aún era una pequeña aventura que estaba condenada a terminar por culpa de esa distancia que ahora ha desaparecido para siempre. PARA SIEMPRE. Nos encanta haber acabado aquí sin haberlo decidido, mañana nuestro pequeño cumple su primer mes de vida y no podríamos estar en un lugar mejor para celebrarlo… miento, las Gorges du Tarn serían unas buenas candidatas.
Paseamos junto al mar, y descubrimos que estamos, efectivamente en “la playa de las catedrales”, un lugar conocido e indicado por señales, pero que la anterior vez omitimos, preocupados como estábamos por aprovechar cada instante juntos. Es tarde y las nubes se tiñen de azul oscuro, aprovechamos hasta el último instante de luz para pasear antes de preparar la cena. Antes de acostarnos salgo a tomar algunas imágenes nocturnas de larga exposición.


El sol entra por la ventana y asomo la cabeza entre las cortinas. La escena es preciosa y tan distinta a la imagen de anoche! Me cuesta superar la pereza, pero lo consigo. Cojo a Coque y salgo a pasear por los acantilados. Creo estar en Escocia, en las Highlands, o en Irlanda… en cualquier lugar de los que suelen compararse a Galicia. Juego con el can y le hago montones de fotografías, el pobre ya ha aprendido a posar para mí y parece entender lo que estoy haciendo. Volvemos para preparar el desayuno, como siempre con zumo de naranja, tostadas, café…





Estamos felices de dejar este lugar habiéndolo conocido un poco más, y sabiendo que ahora nos conocemos un poco más a nosotros mismos, y además somos una familia.

Chan da Lagoa, con amigos…
Hoy es la primera escapada con Nanook, que acaba de cumplir los 15 días de vida.
Sr. Caracol
Cuando en casa todo empieza a volver a la normalidad después de la llegada del nuevo miembro a la familia, recibimos la inesperada visita de nuestros amigos Jesús, Cristina, Miguel, Eli, Lagun y Diva. Después de enseñarles nuestro hogar, hacemos las maletas y nos vamos con las 3 autocaravanas cerquita de casa a pasar el día. A los útiles y cachibaches a los que ya estoy acostumbrado a llevar en la auto, añado sillitas, capazos, pañales y toallitas para una escapada corta.
Recorremos los montes preciosos y tranquilos de Chan da Lagoa, después de atravesar Baiona. Como no cabemos todos en una auto y ya empieza a hacer fresco para comer en la calle, decidimos ir a estrenar la temporada con un buen cocido gallego en un pequeño restaurante casero.
Para tomar el café, encontramos un pequeño entrante que se convierte en un fantástico mirador de toda la ría. Allí, montamos el chiringuito y rematamos la faena con un Brownie hecho por Eli acompañado de ricos cafés. Mientras, Diva, Lagun y Coque corren libres por este bello lugar en el que las vacas y los caballos salvajes comen libres siendo los únicos habitantes fijos del lugar. Desde aquí podemos ver brillar los faros de toda la costa hasta Finisterre, incluso vemos nuestra casa perdida en el monte, las vistas son únicas.
Al caer la noche, nos despedimos y volvemos a casa para darle el baño al pequeño. Nuestros amigos siguen su viaje que durará un mes por tierras portuguesas. Nosotros, esperaremos a que Nanook tenga un poco más de tiempo para hacer nuestro primer viaje largo… pero llegará, de eso no tengáis duda.



El pequeño caracol…
Nanook ha venido hoy, después de un largo viaje por carreteras secundarias…
El pequeño caracol
Hoy he decidido venir al mundo, no por nada, porque en la barriga de mi mamá estaba superbién, pero claro, visitar Marruecos, Luxemburgo, Bélgica, Holanda, Francia… desde el interior hace que me salte algunos detalles que creo que son importantes! Hasta ahora solo he podido oler el mundo, escucharlo a través de los comentarios de mis papis y sentir la energía de los lugares bellos donde me han llevado, pero ahora ya puedo ver, y deseo empezar a viajar, y conocer otras culturas, otros niños… poco a poco me conoceréis, pero tampoco voy a tomar mucho protagonismo, los conductores de este espacio son mis padres y sus viajes…

Amar como Saint Exupéry…
Uno de nuestros referentes literarios es el francés Antoine de Saint Exupéry, que a veces acertó con frases como esta… “Amar no es mirarse el uno al otro, es mirar juntos en la misma dirección”.
Sr. Caracol
Ayer, mientras observábamos impacientes los pequeños movimientos de Nanook en la barriga de su mamá, apareció un pequeño caracol en la cocina. Venía dentro de una lechuga del huerto, y no pude evitar cogerlo y someterle a una sesión… no creo en las señales, pero este domingo salimos de cuentas, y nuestro pequeño caracol está por venir…

A Illa de Arousa… nuevos caminos nos esperan…
Seguramente esta sea la última escapada de la familia caracol como trío (el can también cuenta)… a partir de ahora Nanook siempre nos acompañará.
Sr. Caracol
La pequeña Illa de Arousa nos regala un paseo pos sus playitas desiertas, entre bosques con olor a pino y senderos de helechos. Es sábado, pero ya ha empezado el cole. Nadie se cruza en nuestro camino, y ni un solo bañista se baña en las decenas de playas minúsculas de este rincón de Galicia. Solo Coque, que ha descubierto un nuevo juguete, se atreve a sumergirse. Ahora, el can, además de tener su pollo para jugar en el jardín, ha encontrado un delfín para la playa…
Sabemos que este es nuestro último paseo como pareja… el próximo será como familia, y eso suena tan hermoso como la naturaleza de este pedazo de tierra… y es que nuevos caminos nos esperan…



























