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Escapada de fin de semana a Corrubedo

Vivimos en un gran parque temático en el que cuesta encontrar la puerta de salida…

Sr. Caracol

Este fin de semana hemos vuelto a improvisar. Lo único escrito en el guión es que Raquel cuenta cuentos en la Biblioteca Municipal de Santiago, todo lo demás lo dejamos al azar. Mientras la narradora distrae al montón de niños atentos yo navego por el mapa de Galicia y busco rincones que me falten por conocer. Las dunas de Corrubedo están cerca y han sonado demasiadas veces en mis oídos como para obviarlas.

Comemos en el camino, en una sombra cerca de A Pobra do Caramiñal, y desde allí tomamos una pista que nos lleva a unas pozas solitarias en un bosque precioso. Pasamos la tarde bañándonos en el agua helada, tirando palitos a Coque para que los recoja como una nutria y ayudando a Luna en su primer día de agua. Cuando parecía imposible tanta tranquilidad empiezan a aparecer personajes extraídos de leyendas negras, cuentos oscuros y grandes-hermanos. Se acabó la paz, así que volvemos a la Pobra para hacer algunas compras y allí descubrimos que el mismo Valle Inclán tiene un museo por haber nacido cerca de allí, en Vilanova de Arousa, así que concluimos que los personajes aparecidos en el río podrían ser los mismos que inspiraron al maestro de la literatura para crear sus esperpénticos personajes.

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Llegamos a las Dunas de Corrubedo, el lugar del que tanto me había hablado Raquel. Pero de aquel viaje de fin de curso con sus compañeros de clase tirándose como croquetas por las dunas no queda nada, solo el recuerdo. Ahora un paseo prefabricado de madera te lleva hasta un círculo del que no puedes salir, bajo amenaza de multa de hasta 6.000 euros. Curiosamente la Xunta no puso impedimento hasta los años 90, a la extracción de tierra de las dunas para fabricar casas. Sin embargo ahora no te dejan más que hacer una foto para el recuerdo. Me pregunto si vale la pena tanto cutrismo prefabricado, tantas pasarelas que nos llevan como borregos a ver las invenciones mágicas de la madre naturaleza, tanta prohibición. Por suerte, en Galicia, aún no te cobran por sentirte un borrego idiota.

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Poco a poco la noche va cayendo y casi a las 23.00 oscurece del todo. Estamos en una de los días más largos del año y por suerte nos hemos quedado solos en este tranquilo lugar. La cena se alarga con charlas y masajes en los pies, hasta que nuestras sospechas se cumplen, ese lugar es el perfecto paraíso para los que salen de noche con sus coches tuneados a poner música “chumba chumba” a toda pastilla. La tortura dura poco:  lo que dura un porro, una versión apestosa de Judy Garland o un polvo sin amor. Esto si que tendría que estar prohibido y perseguido.

Si el día es uno de los más largos del año, por ende, la noche se hace corta. Madrugamos para visitar el Dolmen de Axeitos. Yo, inculto en materias de historia, me pregunto, si los ancestros hombres del neolítico o del loquesealítico descubrieron este bello lugar, sus bosques, sus energías y decidieron pasarse meses arrastrando pedrolos, amontonándolos y haciendo rituales extraños, ¿por qué narices a un puñetero técnico de un ayuntamiento se le ocurre poner en un momento 20 bancos mirando a ninguna parte; cuatro balancines con forma de tortuga y caballo; un tobogán estúpido y un parking de autocares? A eso se le llama ¿”acercar la historia a la gente”? Lo siento, no lo soporto. Soñaría con haberme visto obligado a caminar durante media hora, arrastrando ramas y pinchándome las piernas para poder ver este monumento, esta extraña creación, sobre la cual todavía no hay acuerdo acerca de su función.

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Tomamos la pequeña carretera que nos lleva al faro de Corrubedo y desde allí nos perdemos por una pista que nos traslada a una de las mejores playas que he pisado. El agua cristalina, la temperatura perfecta y la única compañía de 2 parejas de surferos… por suerte, nada es demasiado importante en este lugar como para hacer una pasarela, colgar cuatro columpios y más tarde prohibirme pisar la arena. Encontrar estos paraísos es una de las razones que me mueven a viajar…

Tarragona-Burgos-Vigo

Está claro que no es la asociación perfecta, ni la combinación a la que cantaba Jay Johnson en su “Milán, Madrid, Chicago, París”, pero no está nada mal, sobretodo si uno tiene que volver a casa: “Tarragona, Burgos, Vigo”

Sr. Caracol

Nos levantamos prontito con la intención de hacer del tirón el viaje, son 1200 km. Primero hay que pasar por la embajada de México en BCN a que hagan el visado a Álvaro para su próximo viaje (esta vez por trabajo). Pongámonos en situación e imaginemos, porque no hay foto: el Mini cargado con un perro, una dama y un señor al que le han recomendado en la embajada que se corte el pelo si no quiere tener problemas en su país. A esto, normal hasta ahora, le sumamos un jamón de bellota, una caja con ropa de novios, un ordenador Imac de 17 pulgadas, el cuchillo jamonero y su afilador, dos ordenadores portátiles, dos cámaras de fotos y 6 ópticas, la ropa de Raquel, mi ropa, libros y la comida sobrante de la autocaravana…

Así que después de las gestiones en la embajada salimos sobre las 10 de Barcelona. Añadamos a todo esto que yo no puedo conducir porque me han retirado el carné durante 15 días. Esto suena muy mal y hace unos años seguramente alguien pensaría que he atropellado a alguien o que conducía con un índice de alcoholemia 18 veces superior a lo permitido, pero no. Resulta que desconocía las leyes de tráfico que afectan especialmente a los furgones-vivienda y sobrepasé la velocidad permitida. De eso hace un año, pero ahora me han retirado el permiso. Así que a la pobre Raquel le toca hacer el viaje solita y a mi, ir de copiloto.

No me liaré a contar los detalles de cruzar por Monegros, pues seguro que todos en alguna ocasión lo habréis hecho y sabréis lo hermosa que es esa parte de España. Directamente me traslado a las 5 de la tarde, cuando por error aparecemos en Burgos ciudad y nos miramos a la cara en un semáforo y diciendonos:

- ¿Hacía falta entrar en Burgos?
-  No.
- ¿Has visto alguna vez la catedral?
- No.
- ¿Y tú?
- Tampoco…

Así que veinte minutos más tarde estamos en un hotel que aceptan perros. Encontrarlo ha sido fácil, en www.seadmitenmascotas.com. Lógicamente subimos también el jamón, el cuchillo…

Y todo esto, solo os lo he contado para situaros en Burgos, una ciudad que, a los que no tengáis ningún vínculo con ella (como es mi caso), seguramente no os llame la atención. Gran error!!. Pasear por la noche en esta ciudad castellana es una exquisita experiencia, sobre todo adentrarse en su centro-tapero alrededor de la Plaza Mayor, donde hay montones de barecitos donde comer o tomarse una sopa castellana como la que me metí yo. Simpáticos donde los haya los camareros de Casa Pancho (c/San Lorenzo, 13) y exquisito todo lo que sirven. Típicos sus cojonudos, champis, tigres, soldaditos…
Por la mañana, después de la noche movidita por el exceso de comida, el Bar España es un lugar perfecto donde dejarse caer para tomar una de sus tostadas dobles. A partir de ahí… qué más os puedo contar?: paseo por la catedral, Plaza Mayor, callecitas, lugares de culto múltiples… y eso que nosotros somos más rurales que de iglesias!
Por la tarde, llegamos a casa después de un largo verano en Catalunya, Extremadura, Francia… y llegamos con un día de retraso sobre el plan original, pero sabiendo que en Burgos siempre podremos hacer una parada técnica en nuestros largos viajes cruzando la península. Seguramente, siempre saldremos encantados.


Pasarón de la Vera, Descargamaría, Cáceres, Toledo, Cuenca, Peñíscola

La foto de arriba lo dice todo: calor inhumano de hasta 50 grados!

Sr. Caracol

Hemos pasado algo más de una semana recorriendo la España mas interior, desde Los Monegros hasta Molina de Aragón, de Guadalajara a Cáceres y de Toledo a Cuenca. Temperaturas de 42 grados durante todo el día y hasta 35 grados a las 12 de la noche.
Las autocaravanas tienen un montón de cosas, pero algo tan básico como el aire acondicionado no lo instalan de serie porque sube los costes de un producto ya caro de por sí. El viaje, condiciones climáticas aparte, ha sido bonito y diferente, mucho pino, mucha piedra, ambientes muy secos…
De Extremadura hemos descubierto la zona de la Vera, un puñado de pueblos y arroyos que necesita una relectura con calma y en primavera. Por ahora, sabemos que en Septiembre allí unos días, y no iremos solos… pero de eso ya os hablaremos.
De la zona de Cuenca me quedo con la Ciudad Encantada, que a pesar de ser Domingo no estaba demasiado llena de turistas. Eso sí, haría dimitir al político que decidió poner cartelitos en las piedras para decirte a qué animal o cosa se parece cada una. Pero qué tontería es esta! Yo, tan feliz imaginando que una roca tiene cara de perrito con alas y un cartel horrendo me dice que es una tortuga dando un beso a un koala. Cosas del turismo prefabricado… En las fotos que os pongo de estas rocas caprichosas he intentado que no aparezca ninguno de estos letreros.
En Cuenca capital hemos podido ver que la ciudad invita al paseo reposado, pero no lo hemos practicado. Temperaturas de alto riesgo nos hicieron alejanos unos kilometros hasta un riachuelo donde acabamos comiendo (ver foto de arriba). Coke fue el can más feliz del mundo durante unas horas.
La vuelta a casa por Peñíscola es refrescante, volver a ver el mar, sentir la sal y enterarnos de que la selección española jugaba un partido importante y lo ganaba. Qué horrible es que no te interese el fútbol para nada y cuando estás encendiendo las velitas que acompañan una cena romántica empezar a oír gritos, petardos, pitos y vivas España!





Norte de España

La temporada de verano de conciertos empieza y la autocaravana viaja hacia Catalunya, esta vez sin la señora caracol. Para que el viaje no sea tan duro pido a Coque y a Marc que me acompañen, y ya puestos, decidimos que el viaje Galicia-Catalunya dure 5 días.

Sr. Caracol

Recojo a Marc tras un madrugón importante en el aeropuerto de Santiago. Son las 6 de la mañana. No hay ningún destino concreto. Seguramente sea el viaje menos organizado de los que he hecho, pero el viernes tengo que estar en la universidad a las 12. Es el último día de tutorías y mis alumnos no perdonan.
Decidimos empezar por la playa de las catedrales, al norte de Galicia haciendo frontera con Asturias. Tenemos la suerte de llegar con marea baja y podemos pasear por la arena contemplando las formas caprichosas que la erosión ha dejado en las rocas. Coque va atado porque ayer Raquel le dio una ducha y no quiero que se tire al mar nada más empezar el viaje.
A partir de aquí, empezamos a llamar por teléfono a hermanas, cuñados y amigos para que nos recomienden sitios. En menos de una hora tenemos un plan inicial de ruta, así que nuestro siguiente destino son los Picos de Europa.
Parada obligatoria en Cudillero, un pequeño pueblo pescador que aún conserva su encanto y que “farda” de ser un lugar de cine. Seguimos hasta Cangas de Onís, la primera gran población antes de los Picos. Repostamos algo de comida, sobre todo carne de la zona, y nos adentramos en las montañas. Curvas, curvas y mas curvas entre el verde y el aire limpio. Improvisamos hacia Arenas de Cabrales y tomamos una pequeña carretera que lleva al Funicular que sube al Naranjo de Bulnes.
Es pronto y salimos a pasear con Coque, después de encontrar un perfecto lugar para la pernocta, junto a unos ingleses. El paseo se alarga por culpa de unas cabras que se nos cruzan en el camino y amenazan con clavarnos sus cuernos. Salimos de allí disimulando, como si los pobres animales fueran una banda de delincuentes juveniles.
A primera hora de la mañana subimos a Bulnes con el funicular y paseamos por el encantador pueblo que da nombre a esta montaña tan conocida entre los amantes de la roca. Charlamos con otros caminantes y yo cruzo unos minutos con Eugenia, (así es como decido bautizarla porque no le pregunté el nombre) una señora que me cuenta que tan solo viven 4 personas en el pueblo. Me explica de que viven, como hacen para tener alimentos y lo duro que es el invierno. Pero es feliz allí, tiene una casa en Oviedo y no va hace años. 
Marc y yo decidimos bajar andando de nuevo hasta la auto, a pesar de tener billete de vuelta en el funicular. El paseo de algo más de una hora al lado del río nos regala conversaciones y unas galletas infantiles. Tielve y Sotres son los siguientes pueblos donde paseamos antes de dejar los Picos de Europa y dirigirnos hacia los valles vascos y navarros. Vera de Bidasoa, Elizondo, Ochagavía, Isaba y Roncal son el recorrido de hoy. Montañas llenas de curvas a velocidad lenta; paradas técnicas para fotografiar de vez en cuando; peregrinos que no pueden caminar más y a los que acompañamos hasta su siguiente destino… y al final… la autocaravana clavada en el barro! Gran momento. La que tenía que ser la tarde tranquila y relajada se convierte en 2 horas de trabajo de pico y pala para sacar los 4000 kilos de la hierba y el barro. Como siempre, probamos todas las técnicas existentes, pero acabamos subiendo las ruedas una a una con los gatos e introduciendo unas tapas de alcantarilla que encontramos. Esta noche dormimos planos.
La mañana empieza accidentada. El esfuerzo de ayer pasa factura a la auto que marca una avería en el sistema de aceite y otro en la válvula del turbo. Zigzagueamos a velocidad lenta hasta el taller en Jaca y ponemos una solución temporal para poder llegar a nuestro destino.
A pesar de la avería, el camino recto parece aburrido y nos desviamos hacia Riglos, pueblecito de Huesca al pie de una de las montañas clásicas de la escalada de principios del siglo pasado. No se me olvida aquel “Al Filo de lo Imposible” de mis 15 años, en el que se veía a Rabadá y Navarro entrenando en Riglos para la ascensión que les costaría la vida en el Eigger.
Huele a final de viaje pero aún quedan unos cuantos kilometros, así que avanzamos una hora más, hasta llegar a un extraño lugar, uno de esos que con la luz del día no te dicen nada, pero al caer la noche cobran vida y nos regalan momentos como este de la primera foto…

Entro en clase en breves minutos, así que os dejo hasta la próxima excusa para viajar, espero que esta vez acompañado de la Sra. Caracol.







torralba: san blás

un año más, las fiestas de san blás, en torralba de los frailes, me hacen desplazarme el fin de semana entero para pasarlo con los amigos de la ONG Prada. hace 8 años que colaboro con ellos y 6 que descubrí las fiestas de este pequeño pueblo en el que unos pocos hemos reconstruido una casa para poderla utilizar de albergue para otras ONG.
en este pueblo, de unos 50 habitantes, cada año, el primer fin de semana de febrero, se celebran las fiestas de San Blás. las organiza la cofradía, que data de 1838. estas fiestas, difíciles de entender al principio consisten en un sorteo, entre los jóvenes y solteros del pueblo (como ya no quedan jóvenes, valen, sobrinos, nietos o familiares). el sorteo se celebra el domingo último de las fiestas y se celebra dentro de la sacristía de la iglesia del pueblo (podéis ver alguna de las fotos más abajo) y consiste en sacar unos papelitos con el nombre del santo de ese año. la primera vez que asistí, quedé impresionado de la energía con la que toda la familia del afortunado se abraza y festeja tal acontecimiento. Frases como las de “por fin” o “ay dios mío, que nos ha tocao el santo” se oyen por toda la iglesia mientras el joven se abraza a los familiares con más energía que el día de su boda. y es que por todo ese año, se “casa” con el santo. Así que durante las siguientes 4 o 5 horas se dedicará a pasearlo por todo el pueblo sin parar de agitarlo al son de la música y la comparsa que no para de tocar y gritar “san blás, viva san blás…” es una gozada ver a niños, padres y abuelos cantar las mismas canciones mientras bailan el santo. uno de los detalles más curiosos para el forastero es ver como corren las botellas de anís y las cajas de galletas entre el gentío, a las 2 de la tarde. la procesión acaba en casa del “santo” de ese año, que ha preparado un convite para todo el pueblo. al año siguiente, las fiestas que consisten en orquesta y charanga, la paga al que le ha tocado el año anterior y así sucesivamente.
si no entendéis el proceso, es normal, a mí me costó mis años… pero cada vez lo disfruto y lo entiendo más. este año he cambiado la cámara de vídeo de otros años por la de fotos, así que os dejo un recuerdo.
os invito a pasar por Torralba de los Frailes el primer fin de semana de febrero. llueva, nieve o haga frío, cada años ahí estamos los amigos de Prada.



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  • lucia: hermoso el video y hermoso el texto!
  • Sra. Caracol: Verónica! sí, si que la echo de menos….llevarle conmigo a todas partes, sentirle tan...
  • Furket: Muy bien escrito, el sentimiento es ese ni mas ni menos, yo tambien senti algo asi y curiosamente residi en...
  • sr.caracol: verónica! echamos de menos la panza muchísimas veces… es algo tan bonito… hoy, también le...
  • Verónica: En el fondo yo echo de menos la panza, no sé si le pasará lo mismo a Raquel… esa sensación…....
  • lucia: que panza tan bonita!!! :) y las fotos chulisimas como siempre…!
  • sr.caracol: hola erick gracias por tus palabras. ya formas parte de este blog, la verdad, no hay mejor manera de...
  • Erick: Hola Sr. y Sra. Caracol. Es un verdadero gusto hablar con ustedes, soy un estudiante de arquitectura, resido...
  • movelip: Gràcies per aquest segon capítol, vertaderament la Dordonya té aquell punt màgic i misteriós. Pobles com La...
  • sr.caracol: oh, nuria, aquest ull parlador és d’algú que no li agraden les fotos, així que no diré qui...
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