Marruecos2008 cap04: Merzouga y Erg Chebbi
La autocaravana ha llegado al desierto. Erg Chebbi, la “pequeña Erg” no es tan malvada como me habían advertido y nos ha dejado llegar hasta ella sin ningún problema. Ésta noche la pasamos en una haima cerca de Merzouga, el pueblo que está a pie de arena.
Sr. Caracol
Por primera vez dormimos todos en colchón, aunque sea tirado en la arena del desierto. La mañana empieza temprano, sobre las 5 un pájaro ha empezado a cantar en mi oreja. Marc ha dado señales de vida y los dos hemos ido a pasear hacia la duna en busca de la experiencia de los rayos de sol en este entorno. No nos ha dado tiempo a lavarnos la cara y por pequeñas fracciones de segundo creo estar soñando. Unos camellos al fondo, el infinito de arena frente a mi, el pueblo de Merzouga a unos kilometros, la frontera con Argelia allí mismo… todo me dice que este viaje ha tenido un sentido una vez más.
La sesión de fotos matutina termina pronto y una vez se despiertan los hermanos Galavís nos vamos al pueblo a pasear y a hacer algunas compras, que hasta ahora no hemos caído en el mundo del souvenir. Raquel es la maestra regateando, yo, a pesar de que los autóctonos me llaman el bereber catalán no tengo ningún tipo de arte rebajando dirhams. En poco más de una hora salimos de esa pequeña población con un montón de especies en bolsitas de plástico, dos chilabas, alguna alfombra y nuevos amigos.
Es mediodía y el calor aprieta. Tenemos reservados 4 camellos para hacer la clásica excursión hasta la otra punta de la duna para ver el amanecer. Marc y yo preparamos una buena comida en la auto mientras Jorge y Raquel aprovechan la piscina que nos han regalado en el paquete de turistas camelleros.
Salimos a las 16h locales, montados cada uno en un camello, que bueno, luego resulta que es un dromedario, pero no importa, es como el tema de los reyes magos, que nadie sabe cual es Melchor o Baltasar. A pesar de que la arena es el enemigo número 1 del mundo audiovisual, nos hemos decidido por el pack completo de cámara de fotos con juegos de ópticas incluido, y cámaras de vídeo.
El principio de la excursión es divertido, atractivo y hasta cómodo, pero cuando llevamos más de una hora allí montados la cosa empieza a castigar. Por fin llegamos a lo más alto de la duna y vemos el poblado nómada donde vamos a dormir, y a poca distancia aparece Argelia.
No estamos solos, nos acompañan unas 15 personas más y disfrutamos de los últimos momentos del día con una pequeña sesión musical a cargo de Raquel, Jorge, Alvaro, Marc y el amigo Omar.
Ya son las 5 de la mañana, el despertador aún no ha sonado, pero el canto de los pájaros que habitan las palmeras y algún que otro animal me han despertado. Una vez más, Marc también ha madrugado. Me asegura que un bicho le ha atravesado el cuerpo por la noche. Es lo que tiene dormir en pleno desierto.
La vuelta es más dura que la ida, pero mi mente solo está concentrada en la ducha y el desayuno que me esperan.




























[...] son las especies. En nuestro caso, utilizamos “44 especies” que compramos en Merzouga en uno de nuestros viajes. En cualquier mercado de Marruecos podéis encontrar especies para [...]