Europa07: Como, Montorfano, Ainaras y Mozart

La primera vez que vi a Ainara en directo me sorprendió lo intimo de su música. En un local donde apenas nos habíamos reunido treinta personas, a pesar de la calidad de la intérprete, me alegré al comprobar como en nuestro país podía encontrar una voz y un estilo que nada tenía que envidiar a otras muchas cantantes folkies-country-rockeras, o como quiera uno etiquetarlas, que desde hacia algún tiempo me habían conquistado. Además, aquel día allí también estabas tú…

Sra. Caracol

En aquel pequeño local algunos de los asistentes mostraban lo irrespetuoso que se puede llegar a ser con el artista gritando en medio de la actuación mientras la calma de Ainara intentaba sosegar semejantes fieras. Ella solita ayudada de su guitarra consiguió crear un circulo tan íntimo a su alrededor que daba la impresión de estar sola en la sala. Pero los que la queríamos seguir sabíamos que no lo estaba, que sus notas inundaban todo el espacio y nos acariciaban mientras sus labios hablaban de amores lejanos…
La casualidad forzada hace que un año y medio después volvamos a reunirnos con Ainara en Como, casi en la frontera Italo-Suiza. Y a pesar de los grados bajo cero, de la nieve, de repetir país en este viaje y de mil peros más, esperamos impacientes esta voz suya. Cuando por fin llega me vuelvo a encontrar con sus ojitos de niña traviesa dispuesta a enamorarnos de nuevo con su guitarra y con la mantita patchwork donde la trae envuelta desde Madrid. El ampli viaja en la maleta azul y el resto está en su garganta, en su cabeza, en su alma… porque desde hace un año y medio Ainara es nuestro ángel, ella sabe bien por qué… por eso y porque nos encanta su música no podíamos dejar de acompañarla. Lo mismo que Ana, que la conduce por toda Italia para traérnosla sana y salva, a pesar de los italianos… ( los tópicos al volante aquí se confirman).
Hoy en Como el concierto es doble, el entrante comienza en una tienda de discos. Ella se prepara afinando las cuerdas, sonriendo, saludando… y de pronto sus notas llegan de nuevo… y de nuevo me vuelve a pasar como la primera vez, que me parece que se nos ha marchado muy lejos a pesar de tenerla delante y que al irse, nos deja su voz como reflejo de su alma. No somos muchos pero no importa, estamos acostumbrados. Además nos regala temas nuevos aún inéditos, así que esto es un tesoro para los que no podemos con los conciertos multitudinarios.
El segundo plato llega después de una cena con espaguettis y ragú acompañada de lagrimones de la risa recordando anécdotas y aventuras del pasado. El local ahora es agradable y acoge cálido la voz de ella. Unos cuantos se recuestan en los sillones, otros se acercan tímidamente con sus sillas, nosotros la intentamos retratar a pesar de la falta de luz: Ana, Álvaro y yo dudando entre velocidades y diafragmas. En el lado izquierdo de la escena un chelo como acompañante improvisado. Así transcurre otra velada, con la música de esta artista que nos evoca carreteras, espejos y sueños pasados. Con su voz ahora clara y fina, ahora fuerte y personal como pocas. Y con nosotros, sus amigos, escuchándola de nuevo, recordando la primera vez y confirmando la suerte que hemos tenido de haberla conocido.

Sr. Caracol

No me gusta mirar atrás, pero esta vez volvemos a Italia para ver a la amiga Ainara en concierto. La esperamos 4 días en Montorfano, un pequeño pueblo cercano a Como, una ciudad encantadora al lado de un lago. Aprovechamos para descansar un poco, ahora se empieza a notar el peso del viaje, y la horrible sensación de estar volviendo puede con nosotros.
Si me quedé con una sensación de Italia de país postal, ahora se multiplica. Vale que Venecia es preciosa, que Pisa perfecta para recorrerla en bici y Florencia todo arte, pero Como caso las supera.
Coque disfruta con la nieve y su jersey nuevo mientras Raquel pasa horas haciendo manualidades en la casa caracol… las cortinas han quedado de muerte!
Los conciertos de Ainara, como siempre “psicotrónicos”, que no es lo mismo que “psicotrópicos” y si cada concierto lo recuerdas por algo, este será “aquel concierto en el que un hombre entró en la tienda de discos a pedir algo de Mozart mientras empezaba a sonar Each day a lie”.






3 comentarios para “Europa07: Como, Montorfano, Ainaras y Mozart”

  • Ainara:

    ¿Os acordáis? ¡Hace un año ya! Ahora se me ha olvidado todo lo malo y sólo me acuerdo de cómo lloramos de risa en aquel restaurante antes del concierto, y de veros aparecer aquella tarde en la tienda de discos, precediendo a Mr Deutsche Grammophon (que buscaba a Mozart y se encontró con la LeGardon…)

    Os quiero muchísimo.

  • miradas de caracol:

    buaaa!!! llevamos dos meses pensando “dónde estábamos hace un año” y recordando el viaje… sin duda tu freakconcierto fue un regalo y desde entonces le tengo un cariño especial al Requiem en D menor!

  • [...] dos años en Como, Italia, me compré un pan aparentemente riquísimo en un mercado tradicional. Era de nueces con cereales y [...]

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  • lucia: hermoso el video y hermoso el texto!
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  • Furket: Muy bien escrito, el sentimiento es ese ni mas ni menos, yo tambien senti algo asi y curiosamente residi en...
  • sr.caracol: verónica! echamos de menos la panza muchísimas veces… es algo tan bonito… hoy, también le...
  • Verónica: En el fondo yo echo de menos la panza, no sé si le pasará lo mismo a Raquel… esa sensación…....
  • lucia: que panza tan bonita!!! :) y las fotos chulisimas como siempre…!
  • sr.caracol: hola erick gracias por tus palabras. ya formas parte de este blog, la verdad, no hay mejor manera de...
  • Erick: Hola Sr. y Sra. Caracol. Es un verdadero gusto hablar con ustedes, soy un estudiante de arquitectura, resido...
  • movelip: Gràcies per aquest segon capítol, vertaderament la Dordonya té aquell punt màgic i misteriós. Pobles com La...
  • sr.caracol: oh, nuria, aquest ull parlador és d’algú que no li agraden les fotos, així que no diré qui...
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